martes, 21 de mayo de 2013

Fotógrafo

Escuché el débil tintineo de la campanilla de la puerta de mi estudio que indicaba que un cliente había entrado. Se trataba de un trabajo sencillo, unas fotos de un recién nacido, una preciosa niña. Preparé el escenario, algo minimalista a gusto de los padres, con unas telas rojas y un fondo blanco con toques dorados. Les dije a los padres que colocaran a la niña en un diván rojo y dorado, ajusté la iluminación y cogí mi cámara, cuando miré por el visor vi una sombra extraña moviéndose velozmente, aparté la cámara y pude ver uno de mis focos encima de la niña; estaba aplastada, cubierta de sangre y muerta.
Extracto de la declaración de Declan Winter, declarado culpable y condenado a muerte el 4 de septiembre de 1968.

No hay comentarios:

Publicar un comentario